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Parkinson's Symptoms

Los síntomas del Parkinson

Los síntomas de la enfermedad de Parkinson varían en cada persona. Al principio, los síntomas son leves y con frecuencia pasan desapercibidos.

Las señales del Parkinson más habituales son lo que se conoce como «síntomas motores». Principalmente son temblores, lentitud de movimiento y rigidez muscular.

El temblor con frecuencia empieza en una mano y es más evidente cuando está en reposo.

La ralentización de los movimientos, llamada bradicinesia, hace que sea más difícil hacer cosas normales como atarse los zapatos, manipular monedas, escribir o tocar un instrumento musical.

Tener rigidez muscular significa que no puede estirarse tanto y que los movimientos pueden llegar a ser dolorosos.

Otros síntomas habituales son los problemas de equilibrio o de postura, con tendencia a inclinarse hacia delante. Otra cosa que se puede observar en una persona afectada por Parkinson es que son menos capaces de hacer movimientos inconscientes, como parpadear, balancear los brazos al caminar o sonreír.

También hace que sea más difícil hablar y escribir. Las personas con Parkinson tienden a hablar más suavemente, más rápido, tener problemas con la vocalización o dudar antes de hablar. Su escritura tiende a hacerse más pequeña.

Algunos de los problemas de movimiento que se observan en las personas con Parkinson pueden estar provocados por la misma medicación que se usa para ayudar a la enfermedad, es decir, la levodopa.

Se trata de movimientos espasmódicos que tienden a aparecer tras unos años tomando levodopa, lo que significa que su médico tendrá que ajustar la medicación con cuidado, para asegurarse de que no sufre demasiada rigidez y que se puede mover lo suficientemente bien sin tener demasiados movimientos espasmódicos no deseados.

Además de los «síntomas motores» habituales, hay un grupo de síntomas llamados «síntomas no motores». Entre ellos, se incluyen la depresión y problemas del sueño, cansancio, mala concentración y mala memoria, ver cosas que no están presentes (alucinaciones visuales) o tener pensamientos anormales (sentimiento paranoico o creer cosas que a otras personas les parecen raras y sin fundamento).

El Parkinson también puede afectar a otras funciones corporales que escapan de nuestro control, como nuestra presión sanguínea, nuestro tránsito intestinal o nuestros impulsos sexuales.

 

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